La fotografía de familia contiene las condiciones necesarias para la construcción de la memoria definidas por Halbwachs. En efecto, la fotografía de familia contiene los tres marcos sociales que son la lengua, el tiempo y el espacio. Porción de espacio-tiempo limitado a lo visual, la fotografía provoca siempre el lenguaje para darle todo su sentido a través del discurso de la historia familiar. Detenida en el mundo que fija e inmortaliza, refuerza su criterio intrínseco de estabilidad, mostrando siempre los mismos sucesos de la vida del grupo familiar, cíclicamente repetidos, y evocando incesantemente la cohesión del grupo a través de las generaciones. Lo mismo por su constitución que por su funcionamiento, la fotografía de familia ilustra concretamente el "lugar de la memoria colectiva", y confirma toda la teoría de Halbwachs sobre la memoria.
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