María Isabel Cabanellas Aguilera, Juan José Eslava
La infancia debe ser escuchada en sus tiemposa de aprender, de reconocer, de inventar; en los acercamientos y alejamientos a los demás seres, a los objetos. Debe ser valorada en el sentido que tienen sus silencios, sus pausas, sus repeticiones y cambios de campos emocionales: sus pecualiares ritmos de aprendizaje. Tiempos y sentidos de un proceso vital, dinámico, que están marcados por la dirección de sus intenciones en un contexto en el cual el mismo observador-educador es parte integrante.
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