Los condicionamientos socioeconómicos, y también geográficos, de Andújar posibilitaron la penetración de las formas artísticas del Renacimiento, al tiempo, y en el mismo tono, en que comenzaron a afluir en la capital de la provincia; primero, bajo el mecenazgo de la Iglesia, después, bajo el civil. Esta armonía se mantuvo casi en su integridad desde los primeros tiempos del siglo xvi hasta la llegada del último tercio de la centuria, época en la que las Bellas Artes inician en Andújar una "Edad de Oro" con la estilística manierista difundida por los excelentes artistas de la tierra, como fueron Andrés de Vandelvira y Francisco del Castillo, el mozo, a lo que también se le une ciertos influjos llegados río Guadalquivir arriba, como un apéndice del arte de la Andalucía baja
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