Los trastornos por tics son patologías frecuentes en muestras infanto-juveniles. Tienen un sustrato biológico demostrado. Además, hallazgos recientes apuntan a que el aprendizaje puede jugar un rol, al menos, en el mantenimiento de estos trastornos. El tratamiento más habitual es el farmacológico. Sin embargo, desde el campo de la terapia de conducta han sido propuestos diversos tratamientos.
El objetivo del presente artículo es revisar los tratamientos conductuales que se han aplicado en niños y adolescentes con trastornos por tics, así como evaluar su eficacia. Los resultados obtenidos son prometedores, especialmente para el método de inversión del hábito, sin embargo, limitaciones metodológicas impiden realizar conclusiones definitivas y plantean la necesidad de mejorar la investigación sobre dichos tratamientos en muestras de niños y adolescentes. Se incluyen algunas recomendaciones para establecer líneas de futuro en la investigación en este campo.
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