Jose Gabriel Franco, J. Valero, Antonio Labad Alquézar
La esquizofrenia es considerada una enfermedad del neurodesarrollo por muchos autores. Saber si en los pacientes hay variantes morfológicas producidas durante el desarrollo de áreas anatómicas diferentes al cerebro y entender la relación de esas variantes con el desarrollo cerebral o con la exposición prenatal a posibles noxas, podría dar pistas sobre los eventos que llevan al trastorno. Variantes morfológicas inespecíficas producidas durante el primer y segundo trimestre de gestación denominadas anomalías físicas menores (AFM) que pueden ser usadas como marcadores de riesgo de una enfermedad en personas susceptibles se vienen relacionando con la esquizofrenia, independientemente de la región anatómica en la que se presenten. La importancia de estas anomalías en relación con la esquizofrenia estaría dada porque podrían ser el reflejo de un sustrato (esquizotaxia) heredado o adquirido como consecuencia de alguna injuria(s) que resultaría en la enfermedad en personas susceptibles.
Esta idea se apoya además en evidencia indirecta proporcionada por estudios con familias, entre otros. Por otro lado, el rol de las AFM en otros trastornos del neurodesarrollo es similar al propuesto en la esquizofrenia.
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