Verónica Vázquez García, Carolina Muñoz Rodríguez
Oaxaca es pionero en México en reconocer los usos y costumbres como forma de gobierno. Sin embargo, la participación política de las mujeres en este sistema es una asignatura pendiente. En este artículo se examina el acceso de ellas a puestos comunitarios y su experiencia en éstos a través de datos de una encuesta, dos talleres y tres entrevistas. Las que ocupan cargos son líderes, no tienen pareja y, aunque saben leer y escribir, están en la parte más baja de la pirámide comunitaria ejecutando las decisiones de otros; tienen sobrecarga de trabajo, su desempeño es juzgado con una doble vara y su reputación es puesta en duda por encontrarse en un medio predominantemente masculino. Para ellas, entre las satisfacciones derivadas de su labor están la convivencia con otras personas, conocer gente, aprender cosas nuevas y ganarse el respeto de la comunidad.
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