Karen A. Brown, Nancy Lea Hyer, Richard Ettenson
Cuando un proyecto no logra su objetivo, se suele achacar a su política, a una mala planificación o a una ejecución floja. Sin plantearse que, en ocasiones, el problema radica en el origen: ¿puede el equipo explicar en unas pocas frases la razón fundamental que originó ese proyecto? No ser capaz de articular el porqué de la realización del proyecto hace que este corra el riesgo de perder apoyo y disminuye sus posibilidades de éxito. Para evitarlo, conviene hacer una �declaración de porqués� que ayudará a dibujar de manera sólida el proyecto
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