La imagen icónica sirve a la construcción colectiva de la realidad. Roland Barthes (2005) considera a la fotografía como un instrumento que supera el registro veraz de la realidad analógica. Al irrumpir las Nuevas Tecnologías la imagen cambia su estatuto de veracidad ya que puede existir sin ser "necesariamente" un duplicado de esa realidad. Las tecnologías digitales pueden crear matemáticamente imágenes que no existan analógicamente.Se consolida una nueva cultura visual, en la que quien percibe una imagen no cree ni espera que ésta sea fidedigna, generándose así una práctica colectiva en la que la ausencia de veracidad y el fotorrealismo simulado son un fin en sí mismo. Las Nuevas Tecnologías gestionan un nuevo criterio de percepción y construcción de la realidad.
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