Lo recordaremos como el día en el que Telefónica apagó su router, aunque la operadora fue sólo una de las miles de afectadas por WannaCry. Se infiltró, aprovechando una vulnerabilidad generalizada, por la puerta de atrás de las grandes empresas como un ataque de 'ransomware'. Pero, en esta ocasión, los secuestradores de datos no dispararon a discrección buscando el máximo de objetivos, sino que los eligieron muy bien entre las grandes empresas. Para ello el ataque contaba con una jugada ganadora: no sólo cifraron, como de costumbre, la información corporativa de sus objetivos, también potenciaron su ataque con una transmisión rápida y virulenta como si fuera un gusano. Hablamos con Luis Corrons (PandaLabs) Mario García (Check Point) y Alfonso Ramírez (Kaspersky Lab) sobre las consecuencias del ataque y sobre la seguridad no sólo de los datos corporativos, también los de los usuarios que están en manos de anunciantes y agencias.
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