Domingo Rolando Hernández Forcelledo, Jesús Costa Acosta, Manuel R. Valdés López Portilla, Andrés Arturo Cañarte Aymerich
Desde los tiempos más remotos, o sea desde que comienza la transformación del mono en hombre este se vio obligado en su larga y salvaje vida a desarrollar una serie de actividades físicas que eran imprescindibles para poder subsistir; tanto para defenderse de las inclemencias del tiempo, de los animales feroces de otras tribus, como para obtener sus alimentos o trasladarse de uno a otro lugar. El trabajo, factor fundamental de esta transformación ha tenido y tiene una estrecha vinculación con las diferentes actividades físicas y las habilidades que sobre estas ha desarrollado el ser humano como único ser razonable para su propio beneficio. La ejercitación física es uno de los mejores medios para prevenir problemas de salud, así como para tratarlos una vez que se han desarrollados, nos ayuda a mantenernos en forma y a recuperar la forma una vez que esta se pierde. El siglo XXI no es solo el siglo de la ciencia sino también la centuria de la salud, un periodo de tiempo donde la humanidad adquiere conciencia de sus autenticas necesidades e impone en primera línea de su atención, junto al disfrute, la participación interactiva en el arte y la cultura, ese cuidado interno y externo de su cuerpo.
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