La creciente acidificación del océano provocada por el cambio climático estaría alterando en los organismos marinos comportamientos importantes que necesitan para sobrevivir. Los experimentos demuestran que las damiselas, los tiburones y los cangrejos ermitaños mantenidos en agua muy acidificada pierden la capacidad de detectar a sus depredadores y presas mediante el olfato, o se adentran de forma inesperada en lugares peligrosos. No queda claro si los organismos marinos lograrán adaptarse a un cambio gradual del pH o si podrán transmitir a la descendencia los rasgos adaptativos. Los estudios realizados en arrecifes situados en zonas volcánicas, más ácidas de lo normal, podrían ofrecer respuestas a estos interrogantes.
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