En 1596, los procuradores de Cortes de Madrid Jerónimo Barrionuevo y Alonso de Fonseca proponen que el tapicero del rey, Pedro Gutiérrez, se instale en el recién creado Colegio de Santa Isabel la Real, para enseñar el oficio de tejedor a los niños que allí estudiaban. La propuesta es elevada al rey Felipe II, quien acepta en enero de 1597 que se compre la casa inmediata al colegio, pagando el reino dos partes y una la villa de Madrid. Nacía la que, con los años, se convertiría en la actual Real Fábrica de Tapices.
© 2001-2024 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados