La integración de la política de compras en la gestión de la empresa hace que aquella pueda verse condicionada de forma permanente por el resto de políticas de la empresa y sus líneas estratégicas: políticas de producto, de calidad, financieras, de investigación, y, desde luego, las relativas a la dirección de operaciones.
Este artículo pretende, de algún modo, poner de manifiesto la estrecha relación de la función de compras y la organización de la empresa y de las consecuencias que conlleva esta relación en el proceso de toma de decisiones.
Las distintas perspectivas de la empresa hacia su departamento de compras imponen su situación organizacional y su ámbito competencial, lo que puede motivar decisiones finales de compra muy distintas.
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