Es necesario mantener las condiciones físicas que nos fueron dadas (clima, composición atmosférica, agua o suelo) para conservar la vida que conocemos y disfrutamos, pero será imposible conseguirlo si continuamos destruyendo la biodiversidad. Ese escenario ha sido posible merced a los seres vivos que en constante interacción con la geología y la atmósfera se han influido y configurado recíprocamente. La biodiversidad como parte fundamental del Sistema Tierra, como elemento conformador de las condiciones para el desarrollo de la vida y como factor necesario para la autorregulación del planeta, resulta imprescindible para la supervivencia de nuestra especie.
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