"Ponernos las botas" y salir de nuestras rutinas, peregrinar, nos proporciona un sentido filosófico-vital. El Camino de Santiago puede ser una herramienta de trabajo en nuestras comunidades que nos ayudará a descubrir el sentido de la vida. La conexión entre peregrinar y filosofar nos permite descubrir el alma del Camino, que no es otra cosa que conectar nuestro cuerpo con nuestro corazón y con nuestra alma, conectar nuestra trinidad personal con el cosmos y a través de él y de los demás con Dios.
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