Durante tiempo se había pensado que el desarrollo de los órganos y el cuerpo estaba dirigido principalmente por los genes y otras biomoléculas. No obstante, en los últimos veinte años ha comenzado a tenerse en cuenta la influencia de las fuerzas mecánicas en las células.
Se han descubierto así fuerzas cruciales que dan forma a los seres vivos y que intervienen desde las primeras etapas del desarrollo embrionario hasta fases posteriores en las que aparecen enfermedades.
Conocer con detalle el modo en el que actúan las fuerzas en distintos procesos servirá para diseñar mejores tratamientos para ciertos problemas, como la infertilidad o el cáncer.
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