Se estudian materias primas arcillosas (pircas y barros) usadas por alfareros tradicionales de la Puna de Jujuy para elaborar la cerámica que se utiliza en el fogón, considerándose también algunos aspectos extractivos (arranque) y de pretratamiento (quebrantamiento y molienda) que demandan dichas materias primas para resultar operables. La petrografía de ambas se estudió mediante la observación de cortes delgados al microscopio de polarización y su composición mineralógica por difracción de rayos X. Para conocer la granulometría de los productos molidos destinados a la preparación de la masa, se practicó su análisis sedimentológico. Si bien las materias primas arcillosas (pircas y barros) tienen una composición mineralógica similar, mostrando un predominio de illita sobre las restantes arcillas (clorita, smectita, caolinita), su constitución granulométrica, conocida mediante el análisis sedimentológico, es bien diferente. La pregunta es, entonces, con qué propósito mezcla el alfarero los dos materiales arcillosos. Las transformaciones y reemplazos causados por el proceso de cocción pasaron a investigarse luego en briquetas sometidas a temperaturas de 700 a 800 ° C. Se concluye que: 1) las pircas, fracción clástica gruesa, desempeñan la función de antiplástico; 2) los barros constituyen la matriz o pasta, y 3) que la combinación de ambos en la cerámica resultante es buscada por los artesanos olleros como prevención de los efectos del shock térmico y del enfriamiento brusco que afecta a las vasijas de fogón durante el transcurso de su vida útil, permaneciendo esta última conclusión sujeta a verificación experimental sobre un mayor número de casos y materiales de diferente provenienci
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