Con el sentido del humor, la creatividad y la originalidad habituales en sus libros, Carles Cano aborda en estas páginas el asunto del presente número de Peonza. Partiendo de su experiencia personal, analiza el papel fundamental de los abuelos en la vida de los niños como depositarios de la memoria familiar, fuente inagotable de afectos, compañeros de juegos y fatigas, transmisores de la tradición oral y de otros mil valiosos conocimientos en trance de desaparición. Analiza su presencia en su propia obra y en una muestra de libros de nuestra LIJ para concluir con una sentida reivindicación de su inestimable función social.
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