Cuando nos preguntamos qué es la filosofía, ya estamos hablando de filosofía y estamos haciendo filosofía. Intentar obtener una respuesta unívoca a esta pregunta resulta prácticamente imposible, precisamente porque filosofar consiste en cuestionar, no tanto en responder, es decir, “la respuesta sólo puede ser una respuesta filosofante, una respuesta que, en tanto respuesta, filosofe en sí misma” (Heidegger, 2004: 51).En lo que posiblemente se podría estar de acuerdo es en el punto de partida del filosofar. Dicho comienzo es el asombro, es ese afán de sacar de las sobras aquello que nos admira y traerlo a la luz.
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