Óscar López-Fonseca, María Corisco
La muerte y violación de la niña Olga Sangrador en la localidad vallisoletana de Villalón de Campos a manos de un recluso que disfrutaba del régimen abierto y permisos, ha levantado de nuevo la polémica sobre los beneficios penitenciarios a presos condenados por delitos graves. De los 27.625 reclusos penados existentes actualmente en cárceles españolas, un 18 por 100 disfruta del tercer grado, o "régimen abierto". Aunque en fuentes judiciales y de instituciones penitenciarias se asegura que sólo un 4,5 por 100 de los que se benefician de permisos y del régimen abierto cometen delitos mientras disfrutan de éstos, o se fugan, las fuentes policiales consultadas consideran que las citadas cifras son muy superiores a las que reflejan dichas estadísticas. Y es que no faltan los ejemplos de "permisos de sangre" como el que disfrutó el presunto homicida de la pequeña Olga.
© 2001-2025 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados