Este artículo estudia la pieza de danza presentada en diciembre de 2022 por Anne Teresa de Keersmaeker y Némo Flouret, como un ejemplo más dentro de la obra de ATDK 1 , donde de nuevo se pone de manifiesto la noción de espacio dialógico. En ella continúa y profundiza su investigación de la interacción social, en un ámbito que acoge el diálogo entre disciplinas de manera fluida: “Fô ret”. La arquitectura, la danza, la pintura y la música se entrelazan en una polifonía que hechiza a un público que transita por ellas y se convierte en un actor más. Esta inmersión espacial/emocional por la primera planta del ala Denon del Louvre, desvela conceptos dialógicos como el “cronotopo”, “yo, el otro y el tercero” y “la arquitectónica” A través de las galerías italiana y francesa los 11 bailarines encarnan evocaciones que surgen de las pinturas, realizando una relectura del espacio. El umbral, el límite, los cambios de escala, de contraste, de encuadre son algunas de las herramientas que les sirven para ello. Todo, crea la metáfora espacial del “bosque”, por contradictorio que parezca en un medio tan urbano y arquitectónico. Los autores parten de esa relación espacio-temporal que se experimenta al introducirse en un bosque, aparece una nueva relación con el medio, con el mundo. Nos rodea un cuerpo común y un espacio “continuum”, de los que habla Wim Cuyvers, a través de la mirada y de la contemplación como motor del movimiento se pasa de lo macro a lo micro dentro de un todo que fluye. El avance y la novedad dentro de la línea que investiga la autora, se produce al introducir al público de manera activa, es esa interacción social que le hace cobrar una nueva dimensión. La intención está latente ya en previos trabajos como WORK/ARBEIT o The Dark Red Project, pero en esta pieza consigue ir más allá.
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