Este artículo cuestiona la concepción ampliamente aceptada según la cual la principal diferencia entre la vergüenza y el orgullo, y el resto de nuestras emociones —miedo, odio, sorpresa, alegría o celos— es que las primeras se dirigen necesariamente al yo como objeto intencional de la emoción, mientras que las segundas se encuentran típicamente orientadas hacia objetos del mundo distintos del yo. Examino tres argumentos a favor de esta concepción y sostengo que el defensor de la misma debería aportar nuevos argumentos que muestren que la vergüenza y el orgullo se dirigen necesariamente a uno mismo —el agente— y no a un objeto distinto del yo —el acto.
This paper argues against the widely held view according to which the main difference between shame and pride, and the rest of our emotions – such as fear, hate, surprise, joy or jealousy – is that the former are necessarily directed at the self as the intentional object of the emotion while the latter are typically oriented towards objects in the world other than the self. I examine three arguments in favour of this view and claim that further arguments should be provided in order to show that shame and pride are necessarily directed at oneself – the doer – rather than at an object different from the self – the deed.
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