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Resumen de Evaluación del gradiente térmico como signo diagnóstico de la sepsis neonatal tardía

Jose Luis Leante Castellanos

  • RESUMEN OBJETIVO La sepsis tardía en una patología de gran relevancia en la atención neonatal, de su diagnóstico precoz depende, en buena parte, el pronóstico de los pacientes que la padecen. El objetivo de esta tesis fue evaluar el rendimiento del aumento de la diferencia entre las temperaturas central y periférica, el gradiente térmico, en la detección temprana de esta enfermedad. SUJETOS Y MÉTODO Se llevó a cabo un estudio prospectivo, observacional, descriptivo y sin intervención en una unidad de cuidados intensivos neonatales de nivel IIIB. El análisis se centró en la población de recién nacidos con edad gestacional < 32 semanas o peso al nacimiento < 1500 g. La alteración del gradiente térmico se definió como un aumento de éste > 2 ºC durante 4 horas, de forma mantenida, y se determinó su asociación con la variable sepsis neonatal tardía. Se analizaron otras variables relacionadas con el rendimiento diagnostico, precocidad en la detección, valor pronóstico e impacto de la monitorización del gradiente sobre la evolución de los episodios de sepsis tardía. RESULTADOS La muestra final incluyó a 129 pacientes en los que la monitorización del gradiente fue un procedimiento factible, mostrando éste un valor medio de 1,04 (DE: 0,52) y sin apreciarse diferencias en función de la edad gestacional o peso al nacimiento. Las alteraciones del gradiente térmico mostraron una fuerte asociación con la presencia o desarrollo inminente de un episodio de sepsis tardía, con una odds ratio ajustada de 23,60 (IC 95%: 6,80-81,88) y un valor predictivo positivo del 57,1%. El análisis del rendimiento diagnóstico mostró un valor de sensibilidad del 82,8% y de especificidad del 82,0%, sin diferencias estadísticamente significativas para estos valores en la comparación de grupos según edad gestacional y peso al nacimiento. En un 81% de los casos la alteración del gradiente fue el primer signo clínico sospechoso de sepsis, siendo los datos de laboratorio normales en ese momento en un 11% de los episodios. Estos datos apoyan una capacidad de detección precoz elevada. En lo referente al valor pronóstico de este signo, éste fue peor en aquellos pacientes que mostraron más de una alteración del gradiente durante el episodio de sepsis. En ellos, el riesgo de necesitar hemoderivados o presentar lesiones en la neuroimagen fue superior con una odds ratio de 15,00 (IC 95%: 1,98 - 113,56) y 11,20 (IC 95%: 1,00 -125,64), respectivamente.

    CONCLUSIONES La monitorización del gradiente térmico es una herramienta útil en el diagnóstico de la sepsis neonatal tardía. Su medición continua actúa como un fisiomarcador que alerta del riesgo de aparición inminente de un episodio de sepsis neonatal tardía. En aquellos pacientes que finalmente desarrollan la infección, la monitorización ofrece información respecto a la evolución del episodio. Son necesarios estudios controlados que evalúen el impacto que tendría sobre el pronóstico de la sepsis tardía el introducir esta herramienta en la práctica clínica.

    SUMMARY OBJECTIVE Late-onset sepsis remains a common and serious problem in neonatal care and its prognosis depends largely on its being diagnosed in time. In this article, we assess central-peripheral temperature monitoring as a tool for its early diagnosis. SUBJECTS AND METHODS We performed a prospective, observational, descriptive, non-invasive study at a level IIIB neonatal intensive care unit, focussing the cohort of neonates delivered at <32 weeks of gestation or weighing <1500 g at birth. Central-peripheral temperature alteration was defined as a thermal gradient > 2°C maintained over four hours. We then determined its association with the late-onset sepsis variable. Other variables assessed for diagnostic value were earliness in detection, prognostic value and the impact of gradient monitoring on the outcome of episodes of late-onset sepsis. RESULTS The study finally included 129 newborns who had undergone constant gradient monitoring. The mean gradient was 1.04 (SD: 0.52), with no differences for weeks of gestation or weight at birth. Temperature gradient alterations were shown to be strongly associated with present or imminent episodes of late-onset sepsis, with an adjusted odds ratio of 23.60 (CI 95%: 6.80 - 81.88) and a positive predictive value of 57.1%. Thermal gradient alteration had a sensitivity of 82.8% and specificity of 82.0%, with no statistically-significant differences for weeks of gestation or weight at birth. In 81% of cases, an alteration in the gradient was the first clinical sign of sepsis while, at the time, the patient's laboratory results had been normal in 11% of cases. These figures indicate an elevated capacity for early diagnosis. The prognosis for the sign was worse in patients who had experienced more than one gradient alteration during an episode of sepsis. In these cases, the risk of requiring blood products or presenting lesions in neuroimaging was higher (odds ratios 15.00 (CI 95%: 1.98 - 113.56) and 11.20 (IC 95%: 1.00 -125.64) respectively).

    CONCLUSIONS Central-peripheral temperature gradient monitoring is a feasible tool for the diagnosis of late-onset neonatal sepsis. Constant monitoring is a physical marker of the risk of an imminent episode of late-onset sepsis. In patients developing the infection, monitoring provides information regarding the progress of the episode. Controlled studies are required to evaluate the impact of incorporating this tool into clinical practice on prognosis late-onset sepsis prognosis.


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